Loading...
Heineken: Tecnología, Calidad y Familia 2018-01-29T13:39:52+00:00

Project Description

Un joven emprendedor

Un joven holandés llamado Gerard Adriaan Heineken convenció a su madre, con tan solo veintidós años de edad, de que producir cerveza de alta calidad sería un buen negocio; ella accedió a adquirir la cervecería Haystack de Ámsterdam –conocida como De Hooiberg– en 1864, que llevaba casi trescientos años en funcionamiento. Así fue como comenzó a escribirse la historia de Heineken. Tras el cambio de propiedad de la fábrica, Gerard Heineken contrató a más trabajadores y apostó por elevar la calidad del producto. La estrategia fue exitosa y en apenas un año Gerard consiguió aumentar las ventas de cerveza de 2.100 a 5.000 barriles. En 1868 las instalaciones de Haystack ya se habían quedado pequeñas. Por este motivo, el joven empresario decidió trasladarse a una nueva planta de mayor tamaño, situada a las afueras de Ámsterdam. El negocio siguió creciendo y, seis años después, Gerard adquirió otra fábrica cervecera en Róterdam, que junto con la anterior, aumentaron notablemente la capacidad productiva de la empresa.

Gerard Adriaan Heineken  

Avances Tecnológicos

En 1870 el empresario e inventor alemán Carl von Linde construyó el primer refrigerador por compresión, una máquina frigorífica que funcionaba con la técnica de la contracorriente. Este invento tuvo consecuencias revolucionarias en la industria cervecera y Heineken fue una de las primeras empresas en adoptarlo, eliminando así la dependencia del hielo natural para conservar el producto. Consciente de la importancia de la investigación y del progreso técnico, Gerard Heineken decidió contratar al doctor Elion, uno de los alumnos más sobresalientes del químico francés Louis Pasteur. Recién incorporado, Elion desarrolló un nuevo tipo de levadura conocida como levadura-A, para dotar a las cervezas Heineken de un sabor especial. La consiguiente mejora de la calidad del producto, unida a su diferenciación, se tradujo en un espectacular aumento de ventas. En 1876 la marca holandesa ya exportaba su cerveza a países como Francia, Bélgica y Gran Bretaña.

Gerard Heineken murió en 1893 y su hijo Henry Pierre tomó el relevo de una empresa que vendía 200.000 hectolitros de cerveza al año. Durante los últimos años del siglo xix y los primeros del xx, la cerveza Heineken llegó a un mayor número de mercados, incluyendo Asia, Indonesia y África. También llegó a Nueva York y, hasta la promulgación de la Ley Seca en 1920, se distribuía por los más reputados restaurantes y hoteles de la ciudad. La exportación a Estados Unidos quedó interrumpida desde 1920 hasta 1933. Tras el forzoso parón, Heineken logró copar de nuevo el mercado estadounidense y, con su famosa botella verde, se convirtió en la cerveza de importación más consumida en el país. La tercera generación de la familia, representada por Alfred Henry Heineken, heredó el control del negocio en la década de 1940. Su padre, Henry Pierre, le había mandado a Nueva York para aprender las técnicas comerciales que empleaba Van Munching, el representante de Heineken en Estados Unidos. Alfred Henry se formó así en las más avanzadas técnicas de marketing de la época, empapándose de la cultura del bienestar imperante en Estados Unidos. Tras volver a Holanda en 1948, Alfred implantó exitosas campañas publicitarias. La marca comenzó a anunciarse en la radio y cambió su logotipo de tal manera que las tres «es», inclinadas ligeramente hacia atrás, simularan el efecto de tres caras sonrientes (smiling e).

Conocer el Mercado

La Cerveza Puede Viajar

La compañía puso en marcha una distribución innovadora: el producto comenzó a venderse en supermercados, siguiendo el lema «la cerveza puede viajar». Gracias a esta estrategia, en 1960 Heineken había conseguido batir el récord de ventas en Estados Unidos. Paralelamente, la firma cervecera profundizó en el control de la calidad de sus productos, diseñando un minucioso proceso para salvaguardarla a través de la creación de un equipo técnico: el Heineken Technisch Beheer (HTB). También siguió invirtiendo grandes sumas en I+D, tal y como había hecho su fundador, y creó varios laboratorios para potenciar esta área del negocio. En 1968 adquirió su competidora Amstel, lo que le permitió extender su radio de exportación hacia nuevos mercados como las Antillas Holandesas, Jordania, Líbano y Grecia. La compañía tampoco desatendió el mercado europeo. En la década de 1970 desembarcó en Irlanda y Francia y, tras comprar varias empresas cerveceras, logró aumentar su cuota en el mercado del Viejo Continente. Durante la década de 1980 la cerveza Heineken llegó a otros rincones del mundo tan dispares como Jamaica, Tahití, Marruecos, Brasil, Japón y Argentina.

Las fusiones y las adquisiciones de empresas permitieron a la firma ganar más mercados, próximos o lejanos. Entre ellas, cabe destacar la compra de las holandesas De Ridder (1982), Royal Brand Brewery (1989) y de una participación en Karlsberg (2002); la irlandesa Murphy’s (1983); la francesa Fischer (1996); la italiana Moretti (1996) y las españolas El Águila (1984) y Cruzcampo (2000). La entrada de la compañía en España merece ser destacada, pues supuso introducir un concepto innovador: las tabernas franquicia, concebidas como una red de pubs irlandeses, que han potenciado a lo largo de más de una década la cultura cervecera en el país. A este modelo de negocio se añadió la división de Temáticos Heineken, que se desarrolló a través de dos líneas de actuación: por un lado, las aperturas de seis cervecerías ambientadas en diferentes escenarios cerveceros; y, por otro, la distribución en exclusiva de las mejores marcas de cerveza, tanto nacionales como internacionales. En la actualidad, el control del negocio lo sigue ostentando un miembro de la familia: Charlene de Carvalho-Heineken, única hija y heredera de Alfred Henry Heineken. La compañía posee 165 fábricas en todo el mundo, exporta a más de 170 países y cuenta con unos 65.000 empleados.

Fusiones y Adquisiciones